Una web para tus cabañas, del camino al fuego
Quien busca una cabaña busca una escapada concreta: intimidad, una chimenea, un jacuzzi con vistas, el bosque a un paso. Antes de reservar quiere saber cuánto se ve la cabaña de al lado, si el camino se hace bien en invierno y qué hay dentro, y en un portal todas las cabañas parecen la misma, en la misma cuadrícula de fotos.
Forest cuenta una escapada en tus cabañas con seis fotos tuyas: las cabañas entre los árboles por la mañana, cuatro momentos —la llegada al porche, el interior con la cama o la chimenea, la tarde en la terraza, la puesta de sol— y una cabaña encendida de noche. De cada foto sale una imagen con volumen, y el color de su luz sigue la hora de su momento.
Cierra la escapada la tarjeta de reserva: precio por noche, hora de llegada, estancia típica y personas por cabaña, y un botón hacia tu sistema de reservas, que sigue llevando la disponibilidad, los cobros y las cancelaciones.
Qué muestra tu web
Las cabañas, al despertar
La portada es tu foto de las cabañas vistas desde el camino, recién amanecido: entre los árboles, junto al río o en la ladera. Sobre ella van tu nombre y tu titular, y una frase para lo que se busca antes que nada: cuántas cabañas hay, para cuántas personas y dónde están.
Llegar al porche
El primer momento es el porche de una cabaña, o el camino que lleva a él. Cuenta cómo es la llegada: a qué hora, quién te recibe o dónde están las llaves, dónde se deja el coche y cuánto se camina con las maletas.
Junto al fuego
La foto del interior: la cama frente a la ventana, la chimenea o la estufa encendida. En el texto, lo que tiene cada cabaña —baño, cocina o cesta de desayuno, calefacción— y lo que no, como la televisión o la cobertura.
La tarde en la terraza
Tercera foto: la terraza, el jacuzzi o la hamaca a media tarde. Di si el jacuzzi es privado, si está fuera o dentro, a qué temperatura se mantiene y si funciona todo el año.
La puesta de sol
El cuarto momento es la vista desde la cabaña cuando se pone el sol; si le das una hora de atardecer, su luz se vuelve dorada. Cuenta cómo acaba el día: la cena en el porche, el fuego, lo poco que se oye.
Una cabaña encendida
La tarjeta de reserva descansa sobre tu última foto, una cabaña con las luces encendidas entre los árboles ya oscuros: precio por noche, hora de llegada, estancia típica y personas por cabaña. Su botón abre la página donde reservas, sea tu programa o tu anuncio en un portal, y lo que dejes vacío no se muestra.
Ten esto a mano
- Seis fotos, todas imprescindibles: las cabañas desde fuera por la mañana, el camino o el porche, el interior, la terraza o el jacuzzi por la tarde, la vista al atardecer y una cabaña iluminada de noche. Mejor de 1.600 px o más en el lado largo.
- El nombre y un eslogan corto, que abren la web y dan título a la página.
- Una o dos frases con cuántas cabañas tienes, para quién son —parejas, familias— y dónde están.
- Lo que hay en cada cabaña y lo que no: baño, cocina, chimenea, jacuzzi, wifi, cobertura.
- Cuatro momentos de la escapada, con su hora, su título y unas frases.
- Para la tarjeta: precio por noche, hora de llegada, estancia típica y cuántas personas duermen en cada cabaña.
- El enlace para reservar: tu sistema de reservas, tu anuncio en un portal o, si cobras una señal, un enlace de pago de Stripe.
- Unas líneas sobre quién recibe a los huéspedes, para el pie, y tus datos para el aviso legal: nombre, NIF, dirección y email.
Conviene saber
La intimidad, con palabras
Una pareja que reserva una cabaña quiere saber quién la ve. Di cuánta distancia hay entre cabañas, si alguna comparte vistas o jacuzzi y qué zonas son comunes. Si dos cabañas se ven entre sí, mejor que lo lean en tu web que al abrir la puerta.
El camino en invierno
Si hay nieve o hielo algunos meses, cuéntalo en el momento de la llegada: si la pista está asfaltada, si hacen falta cadenas o un coche alto, dónde se aparca cuando no se puede subir. Ahorra una llamada preocupada una tarde de enero.
El jacuzzi, explicado
Si hay jacuzzi o bañera de leña, explica cómo funciona: si está siempre caliente o se calienta al llegar, cuánto tarda, hasta qué hora se puede usar. Si es el motivo de la escapada, que nadie se lleve una sorpresa.
Desde dentro, hacia el bosque
Para la foto del interior, dispara desde la puerta con la cama o la chimenea delante y la ventana al fondo, con los árboles fuera. La profundidad se nota en cuanto hay un primer plano y algo lejos; una pared de madera fotografiada de frente queda casi plana.
Preguntas
- ¿Puedo dedicar un momento a cada cabaña?
- Sí. Los cuatro momentos pueden enseñar cuatro cabañas distintas, cada una con su foto, su hora y su texto, y dentro de ese texto, su precio. En la tarjeta va el más económico; su botón abre la página donde se elige.
- ¿La web enseña la cabaña en 360 grados?
- No. Cada foto gana profundidad, pero no se puede girar ni mirar alrededor: se ve lo que la foto enseña. Si tienes un recorrido 360, enlázalo desde el pie con el nombre que quieras.
- ¿Puedo tener fotos de invierno y de verano?
- Un juego de seis cada vez. Cuando cambie la temporada, abre el asistente en el mismo navegador, cambia las fotos que toque —la nieve por el verde, la chimenea por la terraza— y descarga la web de nuevo; el 3D de cada foto nueva se hace en el momento, y no se paga otra vez.
- ¿Se puede cobrar la señal desde la web?
- El botón puede abrir un enlace de pago de Stripe por el importe de la señal. Eso sí, un enlace de pago no sabe qué fechas ni qué cabaña: si reservas así, confirma tú las fechas antes o después del pago.
- Solo tengo una cabaña. ¿Me sirve?
- Sí. Con una sola cabaña, los cuatro momentos cuentan un día entero en ella: la llegada, dentro, la tarde, el atardecer. La tarjeta lleva su precio y cuántos duermen.