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Demos en vivo

Tu restaurante en una web, del mercado a la sobremesa

Quien decide dónde cenar esta noche abre tu web en el móvil y busca cuatro cosas: si hoy abres, qué cocinas, cuánto cuesta y cómo se reserva. Un PDF que no carga o un carrusel de fotos no responde a ninguna.

Hazla tuya — la ves antes de pagarAbrir la demo en vivo

El kit Forest — Una web inmersiva para un lugar, contada como un día allí.

Forest está pensado para el restaurante al que se va a propósito: en el campo, junto a un lago, en un pueblo a una hora de la ciudad. La página es un día entero, de la primera luz a la noche, en una sola toma en 3D, y sobre cada momento van tus textos: el género que entra, la cocina, la terraza, el comedor.

Al final llega la tarjeta de reserva, con tu precio por persona, tus días y horas, y un botón a tu sistema de reservas, que sigue llevando mesas y turnos.

Qué muestra tu web

  1. El nombre, con la primera luz

    La página arranca con un valle a primera hora. Sobre él, el nombre del restaurante, tu titular y una frase que diga qué cocina haces y dónde estás. Es también la frase que Google puede enseñar bajo tu nombre.

  2. Lo que entra por la puerta

    Bajamos entre los árboles hasta el camino de entrada. Que sea la hora del producto: el pan que sale del horno, lo que llega del huerto o de la lonja, quién lo recibe a las ocho.

  3. La cocina y el comedor

    El camino desemboca en un claro con una cabaña de madera: el edificio del kit, que no se cambia por el tuyo. El texto sí es tuyo: cuántas mesas hay, qué se cocina a la vista, el plato que nunca sale de la carta.

  4. La terraza, con la última luz

    Rodeamos la cabaña hasta la orilla, y todo se tiñe de ámbar. Aquí caben la terraza, el vermut, el menú de mediodía o lo que sirvas entre un servicio y otro.

  5. El servicio de noche

    Ya de noche, la cámara mira desde el agua hacia unas ventanas con luz. Cuenta la cena: a qué hora abre la cocina, el menú degustación, la sobremesa sin prisa, el último plato que sale.

  6. Reservar mesa

    La tarjeta sale sobre la noche con el título que elijas, tu precio por persona y, debajo, días y horarios. El botón lleva a tu página de reservas; lo que no encaja en un restaurante, como la estancia, se deja vacío y no aparece.

Ten esto a mano

  • El nombre del restaurante y una frase corta que lo resuma: se lee encima del titular y forma parte del título de la página.
  • Qué cocina haces y dónde estás, en una o dos frases.
  • Tus días y horas de apertura, el día de cierre y el teléfono, para la línea de la reserva.
  • Tu día en cuatro momentos, del producto al último servicio; cada uno pide una hora, un título y un texto corto.
  • El precio por persona que quieras enseñar: menú del día, degustación o precio medio a la carta.
  • El enlace de tu página de reservas: TheFork, CoverManager o el sistema que uses.
  • Si la carta completa está en otra dirección, su enlace, para ponerlo en el pie.
  • Nombre legal, NIF, dirección y email para el aviso legal.

Conviene saber

Horario y teléfono, por escrito

Quien mira tu web desde el coche quiere saber si hoy abres. Escribe días, horas y el día de cierre justo debajo del título de la reserva, y añade el teléfono para quien prefiere llamar. Que no haga falta abrir otra página para saberlo.

Platos con nombre, en texto

Nombra en los momentos del día los platos que te definen —el arroz de los domingos, el cordero del pueblo de al lado— en texto, no en una foto de la carta. Se lee bien en cualquier móvil, y Google también puede leerlo.

La carta completa, enlazada

La web no tiene sección de carta. Si la tienes en otra dirección —una página, un PDF—, enlázala desde el pie, que admite hasta seis enlaces con el nombre que quieras. Antes, comprueba que se lee bien en un móvil.

Tu ficha de Google Maps va aparte

La ficha que aparece en Google Maps es tu perfil de empresa de Google, no la web. Cuando la web esté publicada, pon su dirección en ese perfil y revisa que el horario y el teléfono digan lo mismo en los dos sitios.

Preguntas

¿Se ve mi restaurante en el 3D?
No. Forest pone un ambiente —bosque, una cabaña de madera, un lago al anochecer— que comparte con todas las webs hechas con el kit; no es un retrato de tu local, y no lleva fotos. Lo que es solo tuyo, la cocina, los platos y la gente, va en los textos.
¿Sirve para reservar mesa?
El botón lleva a tu sistema de reservas —TheFork, CoverManager, el que uses— o a un enlace de Stripe si cobras una señal. La web no gestiona mesas, turnos ni cancelaciones: eso sigue en tu sistema, como ahora.
Casi todos me buscan desde el móvil. ¿Se ve bien ahí?
Sí. Mientras la haces, la ves en móvil y en ordenador antes de pagar. En el móvil, el texto de cada momento se coloca en la parte baja de la pantalla, con la escena detrás, y la tarjeta de reserva cierra el recorrido.
¿Y si cambio la carta o cierro por vacaciones?
Abres otra vez el asistente —tus respuestas se guardan en ese navegador—, cambias lo que toque, un plato, el horario o «cerrado hasta el 15 de enero», y descargas la web de nuevo. Se publica arrastrando la carpeta a tu proyecto de Cloudflare.
¿Tendrá mi propio dominio?
Sí. Una guía explica cómo comprar uno, por unos 10–15 € al año, o conectar el que ya tienes; otra, cómo tener un email con ese dominio para recibir correo.